Taller
Infantil de Ajedrez “Caballito de Palermo”, Buenos Aires, Argentina.
NOTA 1: “Enseñanza del ajedrez para
niños: un enfoque psico-social, emocional y energético”
COLABORACIÓN
CON A.N.P.A.
NOTA 2: “Cinco ejes en el abordaje
del entrenamiento”
Nuestro enfoque para el entrenamiento está basado en cinco ejes: jugador, entrenador,
teoría, juego y aspecto social. Cada uno de estos ejes son analizados en sí y
analizamos también la estructura dinámica que mantienen. El método a través del
cual llevamos a cabo nuestro análisis,
está centrado en una perspectiva que incluye lo teórico, corporal, emocional,
energético y social.
Nuestro
propósito es entonces encontrar aquellas ataduras que impiden al jugador tener
una serie de respuestas nuevas y creativas. El miedo, por ejemplo, y la tensión propia que provoca esa emoción,
inhiben la creatividad, la capacidad de análisis, la agresividad a la hora de
atacar, etc.
La
importancia de tener un método y una
disciplina de estudio resulta de gran
importancia e incluso es imprescindible, pero también es de gran importancia
comprender qué otros aspectos de orden
psicológico están presentes y podrían obstaculizar el buen desempeño del
jugador.
En
muchas oportunidades podemos observar una baja en el rendimiento del jugador y
esto puede deberse a su estado físico y sobre ésto
habrá que trabajar, pero también puede ocurrir que se produzca cierta
desconexión por razones psicológicas afectando el rendimiento y en estos casos
se hará necesario ayudarlo en esta dirección.
Estas
desconexiones no suelen ser advertidas como tales, sino que por lo general, estan encubiertas por racionalizaciones de distinto tipo
(por ejemplo que fue un error teórico, que estaba cansado físicamente, etc.).
Es en el plano emocional donde se hace necesario indagar.
La
duda, tan habitual en las personas a la hora de tomar algún tipo de decisión en
el transcurso de la partida como en cualquier circunstancia de la vida, puede
tener su causa en la falta de preparación teórica como así también en falta de
seguridad y otros aspectos de orden emocional.
En
el caso de los niños de edades mas tempranas el objetivo es ayudar a
desarrollar la propia creatividad y ésto dentro de
una estructura que contenga este proceso. Así como en la aritmética los niños
van reconociendo que hay cuatro operaciones básicas y que, una vez aprendidas,
la posibilidad de realizar operaciones es infinita y/o en el caso de la geometría
donde descubrirán primero los cuatro tipos de ángulos y a partir de allí pueden
jugar con todas las variables, encontrando una infinita variedad de ángulos y
de formas geométricas; en el tablero es necesario partir de las reglas básicas, de un conocimiento
teórico adecuado a las circunstancias que le toquen jugar, pero que pueda
también salirse de la rigidez, de cómo se debe jugar, y poder crear y recrear
situaciones nuevas, construyendo posiciones nuevas. Nos importa el proceso
creativo y después el resultado, en una palabra el objetivo es que los niños no
adopten acciones ni conductas repetitivas o estereotipadas, que no busquen la
respuesta automática, la conocida, la que les da seguridad.
Si
la seguridad en el niño surge de los aciertos que pueda tener, entonces es una
seguridad relativa.
El
error es parte del proceso de aprendizaje y aún en esta circunstancia el niño
debe sentirse seguro de sí mismo. La seguridad y la fortaleza interior van de
la mano y cuando hablamos de fortaleza estamos pensando en sensibilidad,
plasticidad, ductilidad, etc.
El
proceso de cambio-aprendizaje resultará del pasaje de lo cuantitativo a lo cualitativo. Este
pasaje significa que en algún momento del proceso podrá saltar de un nivel o
calidad de juego menor a otro nivel más elevado.
La
capacidad de cambio de la estructura de la cual hablábamos al comienzo se dará
en la medida en que cada uno de los elementos que la componen se vean afectados
unos a otros entre sí, y se modifiquen mutuamente. Esto es:
no bastará que cambie el niño si no cambia también el
entrenador y/o la forma de estudio y el eje de lo social.
En estos procesos de cambio la persona
atraviesa una experiencia de crisis, y habrá que ayudarlo a transitarla en
lugar de tratar de eludirla y/o evitarla.
Ahora
bien, en general la noción de crisis tiene una connotación de caos, desorden,
de situación desagradable, pero nosotros la miramos también como posibilidad,
como proceso hacia un nuevo orden, como paso imprescindible para la creación,
la transformación, tanto del sujeto como de su obra.
Es
en estas circunstancias en donde la persona necesita estar centrada, enraizada,
pudiendo tener claro su rumbo, su lugar, poder contar con todo su potencial y
volver a su esencia para desde allí operar-relizar su
tarea. Es un momento donde la persona necesita estar en armonía consigo mismo y
con el entorno. Es un momento donde el sujeto logra una adecuada articulación,
una coherencia interna entre el pensar, sentir y hacer.
Por
eso decimos que para lograr una adecuada conexión con el afuera es necesario
una adecuada conexión con el adentro de uno mismo, justamente para poder salir
de la gran contradicción entre el sentir y el pensar, la que con tanta
facilidad solemos transitar.
Recuperemos
nuestra esencia y ayudemos a que nuestros niños no pierdan la suya, no
olvidemos que somos mente, cuerpo, emociones y energía, y el poder fluir libremente entre estas dimensiones hará que
podamos fluir también en la vida.
A
continuación una breve descripción y definición de los cinco ejes.
JUGADOR:
Entendemos a la persona como una totalidad y como tal cualquier actividad que
desarrolle es una manifestación de su conducta, la cual nos puede reflejar si
hay algún tipo de obstáculo que interfiera en la eficacia que se busca, en la
tarea propuesta.
La
cantidad de variables que intervienen en el desempeño que pueda tener el
jugador son infinitas por eso es importante ir recortando las situaciones a
observar y posteriormente analizar. Las herramientas con que contamos para
alcanzar tal fin surgen de la aplicación de ejercicios corporales específicos
articulados con la comprensión de los procesos energéticos, emocionales y
psicológicos.
El
modo y/o tipo de vínculo que establezca el jugador con los otros ejes será tema
de estudio para así poder ayudarlo en su objetivo. Tengamos en cuenta que todo ésto está al servicio de lograr optimizar sus recursos y
aumentar su rendimiento.
ENTRENADOR:
La función que ejerce el entrenador es sumamente importante, este debe ser el
acompañante, el sostén, el que necesita tener una actitud continente para
aquellos momentos en donde todo parece ir mal. Es el que tiene los
conocimientos específicos y la mirada crítica pero con un tono afable, el que
pone los límites necesarios para que la tarea se desarrolle.
Ahora
bien, esta función se hace, se crea, se construye, no se nace con ella , no
basta con erigirse en autoridad solo por los conocimientos que tenga y/o por la
experiencia acumulada, necesita formarse, desarrollar una actitud y una aptitud
docente, tener claro sus propias limitaciones e intentar superarlas es decir
también él debe estar atento a sus propias emociones, cuestiones energéticas y
psicológicas. De esta manera estará en condiciones de ayudar a su entrenado.
Tendrá que resolver él también el tipo de vínculo que establezca con cada uno
de los ejes tratados.
TEORÍA-ESTUDIO: Respecto de la apropiación teórica como de la
construcción del método de estudio, resulta necesario comprender qué tipo de
ansiedades se ponen en juego, al momento de evaluar la apropiación instrumental
de los contenidos. Puede ocurrir que se presenten dificultades para el
alumno-entrenado, por la complejidad del material a estudiar, pero también
puede ocurrir que la dificultad surja de aspectos de orden emocional y/o
psicológico. Esto es que el niño estaría en condiciones de poder aprender
porque el material que se le brinda es acorde a su edad y sin embargo no logra
apropiarse de él. Acá seguramente intervienen factores que posiblemente tengan
que ver con situaciones historicas del niño, como así
también aspectos ligados al eje social como ser situación familiar, situaciones
especiales que atraviesa la comunidad o el país, etc.
JUEGO:
Podríamos decir que este eje es como un espejo en el cual se ve reflejado el
jugador. Aquí se podrá ver toda una serie de aspectos personales: cuales son
sus miedos, en qué circunstancias se siente más inhibido o libre para actuar;
específicamente se puede hacer un análisis de aquello que ocurra en la
apertura, el desarrollo y el final de la partida.
En
este análisis se irá detectando qué posibles temas personales le sería útil
resolver para poder tener un mejor desenvolvimiento de su juego. Cuánto de
lo acontecido en el transcurso de la
partida se debe a cuestiones de orden teórico y cuanto a cuestiones de índole
personal.
ASPECTO
SOCIAL: este eje, por sus características y por la dimensión que abarca,
atraviesa a todos los demás.
Aquí
está contenido todo lo que hace al entorno más directo y al entorno más amplio
del jugador. Este aspecto transversal condiciona al jugador, si bien no de una
forma total y absoluta, pero lo va condicionando de modo tal que en muchas
ocasiones no pueda dar cuenta de por qué jugó de tal o cual manera. Este eje
tiene un gran poder y lo ejerce sobre las personas e instituciones. El ámbito
familiar forma parte de él. En este ámbito suelen darse una serie de exigencias
y de presiones a veces de manera explícita y en muchas otras de manera
implícita. Tanto de un modo o de otro el jugador recibe todo ésto generándole un estado de presión, ansiedad y de angustia que convierte la
actividad en una tarea más exigente que placentera. En la historia del ajedrez
se pueden encontrar muchos casos de grandes jugadores que dejaron de modo total
y absoluto no solo la competencia sino el interés por el mismo juego. En
relación a esta problemática es importante desarrollar un trabajo en dos
direcciones: por un lado, apuntar a que
esta presión vaya cediendo lentamente y por el otro, ayudar a que el jugador
desarrolle de a poco una mayor capacidad de tolerancia, de discriminación y de
límite a las incidencias del afuera.
Lic.
Gabriel Karp