Esta vez, su guajolotero les trae un final ganador de un premio de torpeza, jugado en una partida en el reciente torneo de Interlomas. Los jugadores son de lo más chapo que pueda haber, y no dejan lugar a dudas de que son principiantes que no merecen jugar ni en la categoría "chapos". Si, adivinaron. Uno de los jugadores era su guajolotero, que nada mas fue a pagar $450 pesos para poder comer helados hasta empalagarse. El otro chapo autor de esta torpeza, es el chihuahuense, Alan Arreguín, en la última ronda de éste torneo.
Veamos el poderoso final, que tal vez el MC Guel Russok quiera incluir en su próximo libro: "Ajedrez chapo jugada a jugada":

Aquí, Arreguín con las negras con menos de un minuto juega: 1...Txc5?!?!, llegando a una posición perdida. 2. bxc5 - Rxc5 3. g4?!?! Gran jugada, rehusando ganar la partida. 3...Rd4 4. g5???!!!@

¡A ver quién se equivoca más! ¿Qué no era esa la apuesta? haberlo sabido. Aquí se me olvido que tenía un peón en a5 =P que coronaba sin impedimentos.
4...e3 5. g6-e2 6. g7 - e1 Aquí las negras gritan: Dama!!, pero no cambian la pieza y le aprietan al reloj. 7. g8(D) yo de sonso si cambio la pieza.

Como no quieren cambiar la pieza, las negras juegan 7...pxa5

y en eso el árbitro mete su cucharota (mis respetos y saludos para el árbitro que realizó una excelente labor :p), y dice "jugada ilegal; 2 minutos más para el blanco". Con calma el árbitro toma el relol, le ajusta el tiempo de castigo, permite a las negras cambiar la pieza y darse cuenta de que con Df1+ ganan, pues a la siguiente jugada vuela la dama con rayos x. Así, Arreguín obtuvo su venganza.
¡Una partida memorable! de esas de las que ni Kasparov puede producir, debido a su inigualable belleza. Toda una joya que merece ser recordada por generaciones con la moraleja: "Cuando estando en apuro de tiempo tengas un minuto más que tu rival y quieras ganarle por tiempo, no dejes que el árbitro se acerque a ver tu partida". A la próxima le digo al árbitro que están regalando chelas en la entrada, para que se distraiga tantito. Con esto, se despide su guajolotero.